Porfiados Cariñitos
Me contó que trabajaba en un circo y que tenía un numero muy gracioso, me preguntó que hacía y le dije que era poeta, se río y me puse serio, me pidió disculpas y luego un poema, me puse nervioso pero saqué el mejor, me dijo que no le gustaba y le pregunté porque, que no era lindo, que muy raro, que poco amor, que no entendió nada, le dije no sabes de poesía me dijo tu menos. Me pidió otro y me rehusé, insistió y volví a negarme pero volvió a insistir, le tiré otro que me gustaba mucho y me dijo que estaba todo bien pero que yo era muy malo, que no sabía escribir y que besaba mal, le dije ¿cómo sabes? y entonces me besó, fue largo y rico, no paraba y yo tampoco, le cogí la mano y me abrazó, le agarré el culo y se emputó, que ¿porque tan rápido? que igualito a todos, que mucho atrevido, que era cierto que no sabia besar, que era un fracasado, que malísimos mis poemas, ¡ poco espíritu! me dijo, ahí si me enojé y le dije que ella también besaba mal, que quisiera verla haciendo piruetas de circo a ver que tan buena era, que seguro también era una fracasada, y que su culo era flácido como un flan casero, y entonces se puso a llorar, y yo no le creía y le decía ¡lagrimas de cocodrilo! ¡cirquera hippie mala onda! Y se tiró al suelo y agachada seguía llorando, ahí me asusté y dejé de insultarla, me acerqué y le pedí disculpas, me dijo que era un pesado, que como pude decirle todo eso, que no se esperaba eso de mí, que yo era lo peor que le había pasado. Cerca de nosotros frenó un taxi que traía cumbia a medio volumen, se bajó el taxista y a unos metros comenzó a vomitar, no paraba de vomitar, se dio vuelta y nos vio, se puso también a llorar hasta que se quedó dormido, en esas ella se calmó y me invitó a bailar, seguía la cumbia, me puse rojo, no se bailar le dije, yo te enseño me dijo y me agarró de la mano. Sonriente me abrazó y me acariciaba el pelo, yo le seguía el ritmo, me dijo que bailaba bien, que me quería hacer el amor porque si bailaba bien lo hacía bien, me quedé callado y ella también, luego se rió y me dijo que yo era re tonto, que fijo creí que era cierto, seguimos bailando y me abrazó fuerte, en mi cuello se puso de nuevo a llorar, me preguntó si era verdad lo de su culo, le dije que no, que era mentira, que era porque estaba enojado pero que su culo era el más lindo que jamás había tocado, que fui feliz mientras lo tuve en mi mano, me dijo que si quería lo cogiera otra vez, que no tuviera miedo porque no se iba a poner brava, entonces lo cogí y seguimos bailando, me dijo que me quería y le dije que yo también, el taxista bajó el volumen, prendió el auto y se fue, ¿me perdonas? le dije, si palomito me dijo, gracias palomita, no me llames palomita por favor, ¿porque? le pregunté yo, porque me acuerdas a mi exnovio, ¿y entonces porque me dices palomito? Eso es distinto ¿ok? me contestó y dejó de abrazarme. Yo quería seguir bailando, pero ni ánimos ni música.