miércoles, 30 de marzo de 2011
LECCIONES:
martes, 29 de marzo de 2011
PROBLEMAS:
Sucias tonadas.
Nunca hurgado su poderío colgante limpiador. La Historia grita y huye del arrinconamiento dando vueltas y vueltas en ese charco rojo que le llaman pueblo acorralado juglar de guayabas. Montes retratos de una histeria urgente y saboteadora cansada del parafraseo y desfachatez opulenta propia de él, quien mientras va ganando frenesís en medio del regocijo de la ineptitud, la ignorancia y el oscurantismo de sus fieles; va desbaratando en demasiados pedazos incontables hechos innombrables. Esos desmesurados hábitos malolientes y gustosos masacreos ayudantes del festín de aquel pervertido adornado de héroe; absuelven al parecer los números y personajes adormecidos de todos los que para no tener que mirar la agachan.
Autor y dueño de gente correr.
Se siente el instinto de los tres montes creciendo y arrinconando cada mente por no decir ropas y ajenas de los desdichados de haber conocido al mundo allí. Sube y baja y vuelve a crecer el sucio respirar de los escondidos mal viventes, no hay suaves bombos para este espeluznante olor a notas y formas que colgadas en los barrios, iluminan los blancos edificios hacedores de nada y todo sin Estado. Inútiles fantoches todos estos tiempos ausentes de remordimiento y quejumbres llenas de agüeros y de malos viejos rezos. Porque es que se oye aunque un poco lejos el restregar de las notas altas del fusil aceleradas y acompañadas por la percusión de las cabezas contra el suelo, dejando la cadencia en el grito glorioso final de ellos, el resto, los todos, que hacen el papel de oyentes e interpretes. Se pierden los papeles, se confunde el responsable, las victimas no se ven.
lunes, 28 de marzo de 2011
HECHOS:
Cagaditas.
domingo, 27 de marzo de 2011
SOSPECHAS:
Uniones y orgías
viernes, 25 de marzo de 2011
Sospechas:
Líos
No hay caso; solo berridos y desgana.
Cansados de la cacería; demasiada desvergüenza y pocos testigos. La atención viciosa a los interrogantes, el atropello, la regla; todo ha convertido el cinismo en una escapatoria. Se pierden las pistas el inicio y los porqués. Ya no queda mas que sospechar. Es una figuración, una entelequia, sin decirlo una mentira. Obstinados con tantos placeres perdidos y buscándonos a nosotros en el ocio, el silencio y la prohibición; ya nada encontramos. De norte a sur todo se hace blando, son propicias las montañas para hacer todo más equívoco, un poco turbio algo de lo promiscuo. Lo has traído de a varios pocos a mi, has dejado mi cuerpo en desparpajo para meterme ajenas formas. Mucha invención. Falacias. Sospecho que lo visitas en mis narices lo acaricias con mis labios. Que mi cuerpo lo has expropiado y vuelto de otro. Qué impudicia la nuestra en las orgías virginales olvidarnos de ellos, los otros que desde allá nos piensan borrosos por la lluvia y el calor de nuestros cuerpos. Ventana/limite. En silencio juntos recolectemos las culpas ajenas y adueñadas de los gritos y apretones acérrimos secretos. Esos pedazos rodantes
restos de mi yo no el propio, porque si el que no soy él, me enredo con ellos y me confundo; perderé el color, mi lugar, unos cuantos pesos y varios años.
martes, 22 de marzo de 2011
Terrazas
miércoles, 16 de marzo de 2011
Cuesta y el río
lunes, 14 de marzo de 2011
Rutas y casual
sábado, 12 de marzo de 2011
HECHOS:
El Lugar.
Escondieron su gente en el verde y el azul no les quedaba bien.
Demasiados parlanchines morbosos y patanes celebrando y brindando champagne, al otro lado en el barrio y sin vecinos. Esos gorditos bajos calvos y de bigotes son los peores; de cuerpos corruptibles y de sangre arcaica e impúdica. Los garabatos y poemas de esos borrachos pirulines escribieron lo que esto es hoy. Por eso los flacos se escondieron en el verde y el azul no les quedaba bien; para arrinconarlos por el otro lado, agarrarlos por la espalda y romperles el pescuezo. Quemar ese libro milagroso que escribe el futuro. Ya ni siquiera habían profesoras, el caos se acomodó y era rutinario casi un mandamiento. No digan que yo lo pienso pero no quedó de otra. Todo empezó caótico como tenia que empezar, parecía irles bien; eran más flacos, menos eufóricos, con bigote y bien peinados. El problema vino mucho después cuando querían recuperar los sándwiches que habían olvidado; vinieron mal disfrazados con el carro pinchado y otra vez sin plata, se pelearon entre ellos y todo se dispersó. Los bellacos patrañeros se aprovecharon de eso, se hicieron los bobos y envenenaron los sándwiches. Los muy fantoches llenaron todo de gorditos calvos como ellos. Todo se volvió vulgar, solo quedaron sucios picaros bandidos y flojos. Los flacos bien peinados se engordaron, olvidaron sus pupitres y se enfermaron. Llegaron profesoras bajas calvas y de bigote, los niños comenzaron a comer mucho, a brindar champagne debajo de las palmeras, a pintarse entre ellos bigotes en las caras, raparse dos entradas en las frentes y jugar a que mataban flacos bien peinados.
jueves, 10 de marzo de 2011
PROPUESTAS
Juguemos:
Te vas a despelucar cada vez que te bese, me besarás cuando te levante la falda, te pondrás impúdica y te mostrarás sucia cuando te dé un nalgázo. Sacarás tu patria y lucirás tus senos cuando te muerda el pelo, serás soberbia e impiadosa si me quedo dormido. Vamos por un helado que tengo sed.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Promesas:
Próximo verano.
Móntense todos que nos vamos de paseo al río.
Usted no y usted tampoco: ¡amargadas!
allá no las quiero. De resto todos suban que yo pago. Usted, joven! el de allá; venga primero porque lo quiero abrazar cuando zarpemos. Dígale a su amigo que nos tome una foto; después la ampliamos y la ponemos en el bar. Vamos que se hace tarde.
Cuando lleguemos ustedes tres saluden al abuelo -las extraña y las pregunta mucho- el resto aplaudimos, y si el viejo llega a llorar; todos nos callamos y ustedes se esconden rápido. Igual no creo que pase.
Lleven música para bailar. Hay ensaladas, quesos y sopas.
martes, 8 de marzo de 2011
HECHOS:
No
lunes, 7 de marzo de 2011
PROPUESTAS:
UNO.
Y es que con tantos sueños engarzados en cualquier parte, no importa a nadie le importa, se perdieron los agravados actos delictivos en sus patriotas manos. Los escondió en su bolsillo y quedaron anónimos por siempre y para todos, sin lugar nombre ni fecha. Glorioso alza sus brazos en las multitudes neófitas y cómplices que rugen al compás del miedo y la ignorancia. Esto ya estaba anunciado y nadie hizo nada, pero ¿quién? Cuando tantos fotógrafos pendientes de la bestia no fijaron sus lentes en ellos, los brutos ignorantes que siguen aplaudiendo al que les roba las vacas. Mejor dicho adiós, porque el que no es capaz de pararse desnudo encima del burro y alejar a quien se acerque indolente y guloso, recitará en las noches, quizás dormido y con hambre, los cánticos que suenan tras los exitosos bombardeos. Con las ropas de otros, sin una sola gallina y con los hijos perdidos, terminará muerto en su cama sin un solo diente, con varias guajiras pagas llorando por su muerte y uno que otro de túnica verde fingiendo estar preocupado cuidando a los demás. Y es ahí, justo ahí, cuando ya tarde y sin sentido, si es que puede, se lamentará de no haber gritado y escondido sus gallinas, cuando ya su equis perdida entre tantos papelitos de colores halla devuelto su tamal vencido y un rueda hecha de basura y con residuos de la peste. Llorando porque es que no queda de otra, apenas los pantalones rotos que si eran de él, caminen solos y empolvados por las salas sucias y vacías de sus conciencias, rogando y preguntando por su dueño. Que los libren si tienen suerte, las montañas y sus dioses criollos de un lechón podrido, de tantas brujerías, de una mujer loca y de un héroe.
sábado, 5 de marzo de 2011
RUTAS
La bicicleta andando en regocijo impecable, alardeando y montando rubias de falda y sin casco. Que tardes veraniegas, falsas y adormecedoras.
Tenia tantas ganas de esa brisa propia de las ruedas, quería que me abrazara el estomago y descansara su cabeza en mi espalda. Llevarla a ciegas por la ruidosa ruta de los colectivos. Peligros y ladrones. Yo ser el hombre que sin moto le hizo elevar con el viento sus pelos y su falda; mostrándole a los vagabundos las piernas de mi amante. Excitarla con la velocidad de mis pedales, el calor del sol y el olor de mi ropa sucia. De tanto en tanto los semáforos tan lindos y mi delicadez al conducir en empedradas. Sus delicados puños apretando de susto mis botones solitarios y sensibles. Yo, sin gafas ni espejos me aseguraba de su presencia. Sin puesto, lugar o asiento ella me apretaba. La velocidad y el viento le cerraban los ojos y la boca. Era casi como si no estuviera.