lunes, 30 de mayo de 2011


y ese atornillado sueño atosigante,

un torbellino de miedos y rarezas es extraño,
un pedestal gigante, adúltero, prohibido por incapaz,
sabían mejor las matanzas del Estado
celosas y hormonales,
que atraían a solitarios pirulines
buscando calor un poco
en el agitado armamentismo patriota.
Ese dejillo delictivo arrojado,
amarillado por la mortandad.
Ese milagro celestial próximo
a un caos centelleante.
Un poco de un refugio anal ahuesado,
sin nombre ni cédula,
mi patria!
por todos lados incríble,
tierna y salvaje
que tanto la quieren
Porque no toda infancia es infante.
Porque si.



HECHOS:

El regreso.


Hay que llamar a Esperancita! Llámenla por favor llámenla. Díganle que volví y me quedo.



martes, 24 de mayo de 2011

SÚPLICAS:

Resucitá.

-Dále Arturo! Caminá caminá- Le decía el viejito al perro casi muerto.

martes, 17 de mayo de 2011

GUADALUPE Y LA VIRGEN



Con los brazos arriba salió. Inquieto si quieren, apuntado por el ala izquierda pendiente al error de él (por si guerrilla decían). Entonces todos los avizores al aplauso, que mirando calladitos con los ojos bien abiertos, apostaban. Las cervezas ya caían, los testigos corrieron y se cocieron bocas.

Nadie pagó las cuentas.

La virgen; un regimiento de francos tiradores atropados como un obvio, áspero y solemne, descortés y maldito; esperaba quietita y malpensada la cuenta sucesiva del uno dos tres. Un par de miraditas rápidas, dos o más suplicas (¿cómo no?), y la tercera fila de la tropa virginal escuchó la orden.

Un disparo o por tuno. Y comenzó la ráfaga. Un aguacero de plomo bañó la cabeza del tardío arrepentido. Se fue al abismo con sus cuentas pagas y unas palmaditas de la virgen. Un operativo perfecto demasiado (de pronto). Impensable tratarlo. Un caso no-único, transitorio tampoco, razonable mucho menos:

Torcido. Criminal. Incorrecto. Ruin. Insisto; Criminal. Tétrico. Macabro. Pícaro. Criminal. Miserable. Triste.

Criminal.



ULTIMÁTUM:

Te lo advierto.

¡Búscate un concepto! no sé, por ejemplo tu ombligo, ¡utilízalo! sedúceme que me aburro. Por favor no quiero arrebatos, ¡has un esfuerzo que al menos yo lo note!

¡Si no puedes, adiós!


INOCENCIAS



Y me decía la desgraciada

–ten listas tus cosas por si hay que correr, ya no hay juego interesante entre las tablas olorosas de tu cuarto. Ya lo hablado se llevó el interés, poco queda de tu imaginaria mentira, y ya ni siquiera abultas ligerezas en mis senos parcos y pesados que apuntan siempre para arriba en busca de una mejor pose-


-Me quiero ir, me quiero, me quiero ir- Gritaba la loca.


lunes, 9 de mayo de 2011

Amalia

Porque no volvió Amalia mi madre me castigó. Adquirí cantidades baratas y abismales de mujeres multiformes, sucias, sagradas y pistoleras. Dueñas perniciosas de tocadas escolares y calores callejeros. Mujeres beligerantes, arrulladoras de cunas y mujeres últimas. Las devolvería todas si volviera Amalia, las sonsas y las tiernas, las juiciosas, las mugres, las santas, las ricas y feas, pedazos que me tragué de ellas y otros que aún estoy inventando. Los devolvería. Soy capaz de engastarlas en una mochila gigante y propinárselas a quien valiente y divino me traiga a mi Gran Amalia. Ya no me importan, son muchas y sólo quiero a Amalia.

Dichoso júbilo pensante cuando castigos muchos castigos y narices quebradas me hablaban mal de Amalia. Violento y salvaje intenté saltar varias veces quemando la empalagosa y sobornada bandera, cambiándome enojado de sexo y golpeando sonriente y muy lindo prostitutas por las calles.

Después se fue también mi Maestra y nunca tampoco jamás volvió. Entonces decidí buscar a millones de Amalias, juntar migajas de ellas y algún día remoto y etéreo poder construir de nuevo a mi muy venerable Maestra, a sus clases y a su rimbombante y solemne cuerpo teatral que me traía a Amalia y me hacía feliz. En el colegio, Maestra salvadora la que me abrazó y excitó protegiéndome de saltos extremistas y maléficos, aconsejándome y escuchándome sólos los dos en el aula. Ella queriendo ser Amalia y yo aceptando, ella cantándome y yo durmiendo, embobándome de caricias con manos grandes y adultas sobre mis pantalones sucios infantiles, pequeños y rotos. Lecciones ya aprendidas y nunca mas tareas. Sólo amenazas de saltos y detrás de los salones cómo un encanto, un embrujo, un hechizo o un deleite, algo celestial (no importa); por fin aparecía Amalia, un poco vieja y acabada, dulce y tentadora, seductora y dueña de la limpieza inocente hacia caricias virginales, de brazos largos y pelos en el cuerpo, de olor a madre, pero siempre Amalia. No la mía pero una Gran Amalia, una Gran Maestra, una gran Amalia, una Gran Maestra, una gran Amalia





El socavón pero nada de nervios,
es sólo un instante vulgar y rápido
arriba ya flotando por el aire prístino alterado
por una cuerdita verde invisible que baja larga por la ventana,
y abajo en el andamio sucio;
te esperan.
ya muchas rosas y aplausos, una pausa
no lo entiendes, no los ves,
entonces subes de nuevo y la cuerdita ya esta floja,
pero vientos y gritos aún los oyes,
rápido, rápido que te alcanzan ya arriba.
Lo siento, se rompió
cuerditas falsas y de mentiras, de semáforos,
rápidas y vulgares -te lo prometí-
de nuevo la suerte, lo callado, el pitido aire
y nada más, solos tú y ella,
en silencio y poco frío
poco frío qué risas,
cementos y solos tú y ella .


PICADO Y CANTANTE


la cocinita blanca y sin la bacha,

polvo polvo
furiosa
manchada ya esta rota
muchas aguas malas tosiendo,
enfermas

tazas con hielo volando quietas y afuera
muchos cables tontos haciendo trampas
ensuciando el recuerdo del engullo pasado
casi como un cuadro
como una santa,

casi un cristo en la mitad y se pone si es que pone
en la mesa cual mesa si no hay mesa,
pero si la regla y el gesto,
estrictas
estrictas, la regla y el gesto

trepada la camada libertaria y muchas pautas sonando
y la camada sonando, y libertarias pautando y muchas trepadas y
la basura volando,
y miramientos obscenos,
despuritanos, altaneros,
sonando

entonces salí corriendo riendo dándoles tiempo adoctrinarse,
y volví pero la gata coja que lloraba, y la ducha con comida,
la losa malherida y los otros dos llorando,
sólo un vago, lacayo, vetusto

así que mejor me encierro y adentro La Otra
entonces mejor vuelvo y salgo
y les lloro y les cuento pataleo y ríen,
nos abrazamos
y empieza el nadado libre:

cuando todo sobre el cuello
por cada brazada la mitad del sofá
y por otra, otra
tres o cuatro libros avaros echados,
brazada brazada brazada

más brazadas y pasan escobas una o dos
pero él ya ganó porque los martes nada
se va lejos y el otro se cansa y se rinde y se sale,
se trepa unas cuantas
y nos canta y me canta porque ya estoy solo
entonces todo música
y yo ando y nado y yo ando y nado
y no me aburro, cuando me alcanza candelaria
para llenarme de pulgas, pero la empujo hasta le quiebro la pata
y vuelve el otro con las piernas picadas

cuando nadie la quiere,
se pregunta su desgracia,
llantos llantos nos llama mi gata

el cantante bueno la deja dormir,
pero ella contesta
y entonces sufre se pelean y mejor se baja,
sale y se encuentra con picado y me oyen
escondido me oyen
picado y cantante

yo llorando se acercan cantan me abrazan zanjan reímos monstruos y cantamos mozos
y vuelve y empieza el nadado libre

martes, 3 de mayo de 2011

EL PUERQUITO



La chica rubia le empuja el hombro a Vicky y le dice:

-Mirá Vicky; un puerquito!
Vicky voltea rápidamente buscando hacia donde le señala la chica rubia.
-Pero si es hermoso- grita cariñosamente Vicky –mirálo amor- le dice emocionada a Mati que conduce lentamente.
Mati ríe y dice –con que alguien tiene cierta fascinación por los puerquitos…
-“oing oing” hicieron todos a la vez y se estallaron risas.