ESPERADAS.
Con la pausa y todas esas letricas sin entender
llenas de cachetazos y frios en andenes,
quedan sin respeto el regaño merecido y poco poco tiempo.
Unos muchos augurios preliminares
al estallido próximo del olor al sinsabor.
Todo sin dueño por momentos descubre en su simulacro y fetiche
el encanto la heroína; la avidez del doble
y el desgarrador presentimiento a nada.
y de tantas tonteras pocas risas nada tiene.
Más bien -proponía a destiempo- guardemos silencio
que la espera lo bajará y lo sentará cerca de mi inocente.
Y que ella todo lo ensucie.
tócame y hagamos como nada.
Mientras tanto varios de todos
los pellizcos propios, en los circulos pequeños
y abarrotados de vagabundos,
un codo empujándome a la nada del vecino
y de pronto el golpe con las ropas
que me hacen en ellos tontos y queridos.
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