lunes, 7 de marzo de 2011

PROPUESTAS:

UNO.


Y es que con tantos sueños engarzados en cualquier parte, no importa a nadie le importa, se perdieron los agravados actos delictivos en sus patriotas manos. Los escondió en su bolsillo y quedaron anónimos por siempre y para todos, sin lugar nombre ni fecha. Glorioso alza sus brazos en las multitudes neófitas y cómplices que rugen al compás del miedo y la ignorancia. Esto ya estaba anunciado y nadie hizo nada, pero ¿quién? Cuando tantos fotógrafos pendientes de la bestia no fijaron sus lentes en ellos, los brutos ignorantes que siguen aplaudiendo al que les roba las vacas. Mejor dicho adiós, porque el que no es capaz de pararse desnudo encima del burro y alejar a quien se acerque indolente y guloso, recitará en las noches, quizás dormido y con hambre, los cánticos que suenan tras los exitosos bombardeos. Con las ropas de otros, sin una sola gallina y con los hijos perdidos, terminará muerto en su cama sin un solo diente, con varias guajiras pagas llorando por su muerte y uno que otro de túnica verde fingiendo estar preocupado cuidando a los demás. Y es ahí, justo ahí, cuando ya tarde y sin sentido, si es que puede, se lamentará de no haber gritado y escondido sus gallinas, cuando ya su equis perdida entre tantos papelitos de colores halla devuelto su tamal vencido y un rueda hecha de basura y con residuos de la peste. Llorando porque es que no queda de otra, apenas los pantalones rotos que si eran de él, caminen solos y empolvados por las salas sucias y vacías de sus conciencias, rogando y preguntando por su dueño. Que los libren si tienen suerte, las montañas y sus dioses criollos de un lechón podrido, de tantas brujerías, de una mujer loca y de un héroe.




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