No sigan yendo.
Ellos, cicateros comemierda
replicando el cántico nocturno de las plazas,
con justo ese no ausente de palabrerías
hacedoras de promesas y recitarios.
Figuras de multitudes.
Inútiles preservadores del mal,
en andanzas tocando muchachitas
restas de lluvias en alabanzas.
Muchas tantas gritan, no lloran
no auxilian, solo asisten y siempre
puntuales encogidas para ser ellas
las de siempre las tontas.
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