Casas y subidas; con tiempo,
tres placeres seguidos de sueños y pocos
por zancudos con una bola pinchada.
Y en el anden un negro lindo
de verdad negro no muy lindo,
un fuego que no existe.
Y pierdo mis aros y me angustio
y vuelvo y subo pero no los veo,
luego se hace argolla y pum!
que fácil son otros siempre
otros y nunca uno nunca yo.
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